Concepto de cabotaje

La palabra cabotaje está conformada por el sustantivo cabo, que se derivó del latín “caput” con el significado de “cabeza” o “parte principal”. Tal vez del latín la tomó el francés como “caboter” antes de arribar al español como cabotaje. Algunas teorías sostienen que cabotaje procede del apellido de navegante Sebastián Caboto que en el siglo XVI bordeó la costa este de América del Norte.

En navegación, la de cabotaje, es la que se realiza de un cabo a otro, de uno a otro promontorio (hoy entre un puerto interno y otro) sin internarse mar adentro, sino que se va haciendo el recorrido paralelo a la costa, y por lo tanto es menos peligrosa, aunque en las proximidades de las costas también pueden aparecer escollos; pero en caso de naufragio, existen mucho más posibilidades de salvarse al estar la tierra mucho más cerca, y poder acceder a ella, incluso a nado.

En la navegación aérea, los vuelos de cabotaje son los que se realizan entre aeropuertos de un mismo país: “Hice un vuelo de cabotaje desde Buenos Aires a Córdoba”. A diferencia de los vuelos internacionales, los de cabotaje no necesitan cumplimentar trámites aduaneros y en migraciones: “En el vuelo internacional que hizo mi primo de Chile A Estados Unidos debió cumplir varios trámites migratorios”. En ocasiones los vuelos de cabotaje usan aeropuertos de dimensiones menores, y también aviones diferenciales, más pequeños y menos espaciosos, ya que en general el tiempo de vuelo es corto. También puede emplearse la palabra cabotaje en el transporte terrestre nacional.

En todos los casos, el transporte por agua, aire o tierra dentro de un país (o de cabotaje) puede ser, al igual que los internacionales, para permitir la circulación de personas y/o mercancías, con fines turísticos o comerciales.

En la Unión Europea, entre sus países miembros, los vuelos se consideran de cabotaje, a pesar de ser internacionales.