Concepto de remilgado

Remilgado es el calificativo de aquella persona que actúa con remilgo, conformado el vocablo por dos términos latinos: El prefijo de intensidad “re” y “mellicus”, derivado de “mellis” que significa “miel”.

Un individuo remilgado es aquel que es meloso y extremadamente dulce, cursi, escrupuloso y delicado: “El remilgado joven le obsequiaba a su amada versos que destilaban dulzura y candor”.

Si bien ser tierno y dulce son características destacables en un ser humano, los excesos pueden transformarse en defectos, y ser remilgado en general, no es bien visto, ya que suele denotar cierta exageración y por ende falsedad, además de que suele actuar demasiado empalagoso: “Mi tía es tan remilgada, que con sus besos, abrazos y palabras dulces, solo logra que me sature de su afecto”.

Se usa especialmente para referirse a ciertas mujeres que tratan de dar una apariencia muy gentil, femenina y sutil, pero que se intuyen poco naturales, altivas y pretensiosas, al despreciar ciertas actitudes o costumbres que a ellas le parecen groseras: “Eres remilgada si te repugna que coma una pizza con las manos” o “Tu madre es tan remilgada que frunce el ceño si no uso correctamente los cubiertos en la mesa”.

El escritor y poeta del Siglo de Oro español, Francisco de Quevedo, nos legó un pícaro poema titulado “A hembra remilgada, despierto varón” donde también califica a la dama que despierta la pasión del hombre, como melindrosa, que es un sinónimo de remilgada.

Son aspectos que identifican a alguien remilgado sus muchos escrúpulos, su delicadeza extrema, que lo muestra en ocasiones, débil y vulnerable. La exteriorización de esas personalidades remilgadas, son los remilgos: “Déjate de tantos remilgos y come tu comida” o “Estás poniendo muchos remilgos a mi invitación para ir de campamento, eres demasiado delicado si no puedes tolerar que un insecto se acerque a la carpa”.