Concepto de aniquilar

En el latín tardío, la palabra annihilare, de donde nihil significa nada originó la palabra aniquilar que se usa para designar a aquello que se ha convertido en nada, que se ha destruido.

Pueden aniquilarse sujetos, emociones u objetos. Por ejemplo: “la guerra aniquiló muchísimas vidas”, “Has aniquilado mi felicidad, al revelarme tan espantoso secreto” o “el tornado aniquiló mi casa”, respectivamente. En el caso de los objetos hay algunos más susceptibles a la destrucción o aniquilamiento por su materia, como por ejemplo el cristal.

Aniquilar la voluntad es convertir a un sujeto en objeto, sin decisiones propias, y sometido al capricho de otro. Esto es lo que sucedía con los esclavos, quienes muchas veces eran sometidos a duros castigos para lograr obediencia absoluta.

En Argentina y en el campo jurídico se conocen como "decretos de aniquilamiento", a las normas emanadas del Poder Ejecutivo nacional en el año 1975, en número de tres. La responsabilidad estuvo a cargo del Presidente peronista interino Ítalo Luder y tuvo como objetivo luchar contra la organización Montoneras de ideología peronista y de izquierda, que había atentado en la ciudad de Formosa contra un cuartel de militares. Por estos decretos se ordenó a los militares terminar con la acción de los grupos guerrilleros, lo que iniciaría una persecución sangrienta, que se acentuaría tras el golpe de Estado de 1976.

En Física se utiliza la palabra aniquilar cuando se produce la desaparición de una partícula elemental y su antipartícula, por reacción de contacto, donde ambas se aniquilan mutuamente pero dan origen a una radiación electromagnética.