Concepto de baldón

La palabra baldón nos remite, en su etimología, a “bandon” tomado del francés antiguo, que, a su vez, es préstamo del franco “bann”, en el sentido de “mando”.

Un baldón es una afrenta, injuria, deshonra, insulto, que puede tener como sujeto activo (que también recibe el nombre de baldón) a una persona o grupo ofuscado, y dirigirse hacia otra persona física o jurídica, o hacia una idea o símbolo. El o los agraviados pueden responder al baldón de diversas maneras: con otro baldón, con indiferencia, o accionando legalmente si correspondiera. Los baldones contra un Estado extranjero pueden derivar en un pedido de disculpas; y si las afrentas han sido graves, hasta pueden significar un corte en las relaciones diplomáticas entre ambos países; y conducir a la guerra, actualmente en casos extremos, aunque esta consecuencia era frecuente en la antigüedad. Por ejemplo, la Guerra de Troya, en el siglo XII antes de Cristo, según nos narra la mitología griega, enfrentó a aqueos y troyanos, teniendo por causa un baldón: el rapto de Helena, esposa del rey espartano Menelao, por parte del príncipe troyano, Paris.

Ejemplos de uso: “He recibido un baldón por parte de mi jefe y lo voy a denunciar por acoso laboral”, “No estoy dispuesto a recibir baldones por parte de la comunidad que dirijo, así que renunciaré a mi cargo, aunque crea que son injustas las acusaciones”, “Quemar la bandera de mi país fue un baldón por parte de ese grupo de extranjeros, que recibirán un justo castigo”, “Este ateo en la iglesia, negando a Dios, es un baldón para las ideas del cristianismo”, “Atila fue un baldón para el Imperio Romano” o “Nuestra familia no puede permitir que este baldón, arruine nuestro buen nombre”.

El baldón también puede ser una cosa material o inmaterial: “Este símbolo nazi es un baldón contra la humanidad entera” o “El odio es un baldón que lastima al que lo siente y al que va dirigido”.
Como elemento de decoración clásico de interiores, los baldones, bandos o volantes de cortinas de tela, se colocan encima de ellas, a modo de faldón, siendo más cortas que las cortinas. Están confeccionados con su misma tela u otra, pudiendo tener decoraciones, tablas, frunces, ser rectos u ondeados, etcétera, aportando elegancia al ambiente, si no son demasiado recargados, sirviendo para que no queden a la vista los cajones de las persianas y los rieles de las cortinas.