Concepto de alopecia

La palabra alopecia, procede del griego “alopex” que se traduce como zorro (por comparación a la muda de pelo de estos animales) siendo el término acuñado por el médico francés, Raymond Sabouraud. Se aplica a la pérdida de cabello, ya sea de forma temporaria o permanente, total, o parcial (alopecia areata). Las alopecias cicatriciales, son las que producen la pérdida irreversible del cabello, pues hay destrucción del folículo piloso. Las no cicatriciales, donde el folículo piloso permanece, aunque con trastornos de tipo funcional, pueden ser revertidas. El vocablo calvicie es sinónimo de alopecia.

La pérdida de cabello es normal en ciertas proporciones. Se estima que diariamente perdemos entre 100 y 200 cabellos, de los 100.000 folículos pilosos que aproximadamente tenemos, pero, en general salen otros nuevos. Sin embargo, cuando la caída es mayor, sin regenerarse, y comienzan a observarse zonas ralas, crece la preocupación, especialmente por motivos estéticos.

Las causas son variadas. Puede tratarse de factores hereditarios (como en el caso de la alopecia androgénica, que es cicatricial) que padecen una gran cantidad de personas del sexo masculino, por acción hormonal de los andrógenos, desde la madurez, y aumenta progresivamente con la edad; con menor incidencia en las mujeres; cuadros de estrés; acción secundaria de medicamentos; algunas enfermedades, como la sífilis; problemas hormonales; desórdenes en la alimentación; traumatismos; tirones constantes, infecciones de la piel, por hongos o bacterias; contacto con ciertos agentes físicos o químicos, etcétera.

Existe un hábito muy perjudicial para el cabello, que es el de arrancárselo, por estrés, o simplemente costumbre, de modo compulsivo, lo que puede dejar varias zonas ralas. A veces se hace de modo consciente, y en otros, automáticamente y se conoce como tricotilomanía. La terapia cognitivo conductual es recomendable para tratar el problema.

Existen tratamientos para la alopecia, que dependerán de sus causas, por lo que un adecuado diagnóstico es muy importante. Algunos tratamientos consisten en atacar directamente las causas, como el estrés o los trastornos alimentarios; otros, se basan en masajes capilares o en el uso de ciertos productos tópicos, y otros acuden a intervenciones quirúrgicas, de trasplante capilar.

En general la zona afectada es el cuero cabelludo, que es lo que expusimos en los párrafos precedentes, pero la alopecia, puede comprender otras zonas, donde normalmente crece pelo, como la barba, las cejas, las axilas, etcétera.