Concepto de bólido

La palabra bólido, procede del griego βολίς (léase bolís) en el sentido de arma que se arroja, pasando al latín como “bolĭdis” traducido como 'meteoro', para ser tomado por el francés como “bolide” y de allí pasar al español.

Un bólido, en el campo de la Astronomía, es una masa de hasta 50 metros de diámetro formada por materia cósmica (restos de cometas, asteroides o rocas de satélites y planetas) un meteoroide (cuerpo celeste que orbita alrededor del Sol, pero que se calienta al entrar en la atmósfera de algún planeta y se conoce como meteoro) que se quema al atravesar la atmósfera, y muchas veces se fragmenta al estallar, produciendo un enorme ruido, lo que sucede por sobrecalentamiento a cause del roce atmosférico, al friccionarse con el aire y emite luz, tomando el aspecto de una bola de fuego, que deja a su paso una estela de luz, lo que puede continuar por varios minutos. Esto ocurre con todos los meteoros, pero se denominan bólidos, los que tienen un brillo que supera a una magnitud de -4, o sea, mayores a la luminosidad del planeta Venus. Se muestra en el firmamento con un enorme brillo, a veces, igualando al de la luna, y son llamados estrellas fugaces. Algunos fragmentos o meteoritos, pueden caer en la Tierra, aunque esto es excepcional.

El 30 de junio del año 1908, en Rusia, se produjo un evento de impacto, atribuido a la explosión de un meteoroide, de entre unos 50 y 190 metros, conocido como “el bólido de Tunguska” en una zona cercana al río Podkamennaya Tunguska, sobre la taiga siberiana oriental, que aplastó unos 80.000.000 de árboles, en una extensión de 2.000 kilómetros, y liberó una gran energía. No hay cráter que corrobore que se trató de un meteorito, por lo que se cree que no llegó a impactar, y se trató de un asteroide de grandes dimensiones que solo rozó la atmósfera terrestre.

Otra acepción de bólido, es aplicarlo a los vehículos que se mueven a enorme velocidad, sobre todo si se trata de automotores que participan en competencias deportivas, conocidas como carreras, aunque, a veces, conductores imprudentes, se desplazan a altísimas velocidades, haciendo que su bólido cobre una peligrosidad inusitada. Ejemplos: “El coche de carrera que ganó la competencia es un bólido muy bien preparado y conducido de modo excelente” o “Mi vecino conduce su automóvil como si se tratara de un bólido y no me extrañaría que ocasione un accidente, al no respetar la velocidad máxima permitida”.

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