Concepto de cochino

La palabra cochino, procede de “cocho”, que es la voz que se usa para llamar a ciertos animales cuya domesticación, para fines de consumo humano, se produjo en China y en el Oriente próximo, hace alrededor trece mil años y luego fue Europa el lugar donde se los domesticó, y cuando Colón realizó su segundo viaje al Nuevo Mundo (continente americano) trajo consigo cochinos, entre otros animales, procedentes de las Islas Canarias, introduciéndolos en Santo Domingo, Cuba, Puerto Rico y Jamaica. Las razas europeas y asiáticas se mezclaron a partir del siglo XVIII, cuando llegaron a Europa los cochinos asiáticos. Hoy están distribuidos por todo el mundo.

Son mamíferos artiodáctilos, omnívoros (aunque en estado salvaje son herbívoros) y no rumiantes, también conocidos como cerdos, puercos o chanchos. Pertenecen a la familia Suidae y su nombre científico es Sus scrofa domesticus, aunque algunos autores diferencian entre los Sus scrofa, para el caso de los cochinos salvajes, que son los jabalíes, llamando a los domésticos, solo Sus domesticus. Hay muchas especies de cochinos domésticos, y los que han sido modificados genéticamente, para que sean más pequeños que lo normal, que es de unos 60 cm. de altura y un peso de doscientos kilogramos, lo que los hace pesados y redondeados, se usan como mascotas. Las mascotas, que resultan divertidas e inteligentes, no alcanzan en la edad adulta más de 50,8 cm de altura y 68 kg de peso.

La piel de los cochinos es gruesa, con cerdas; su hocico es largo y tiene forma de trompa aplanada, donde se destacan los redondos orificios nasales. Los ojos son pequeños, las patas cortas y a su pequeña cola, la enroscan, si tienen miedo de ser mordidos.

Como son criados para consumir su carne, en cautividad no suelen vivir más de dos años, mientras que en libertad pueden llegar a vivir unos 15 años. El cuero se usa para marroquinería, especialmente para hacer maletas y guantes; y las cerdas, se emplean para hacer cepillos.

Los cochinos en estado salvaje y los domesticados son similares, salvo que en los domesticados hay mayor desarrollo de la parte posterior del cuerpo (logrado ex profeso para aprovechar la carne) mientras que los salvajes tienen mayor longitud en los cuartos delanteros. Los salvajes, cimarrones o jabalíes ocasionan graves problemas a los agricultores ya que se mueven en grupos de hembras, que comen las semillas y remueven los suelos.

Tienen fama de sucios, pues suelen revolcarse en el barro cuando viven en libertad, pues, al no poder sudar, es la manera de estabilizar su temperatura corporal. Es por ello, que se le dice, por extensión, cochino, a todo aquel o aquello que se muestra sucio o tiene hábitos que producen repulsión: “No seas cochino, debes bañarte más seguido”, “El muy cochino mete sus dedos en su nariz” o “Esta habitación es muy cochina, huele feo y se nota que no la limpian seguido”.

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