Concepto de muñeca

La palabra muñeca antecedió al pueblo romano, relacionándose con los términos “moño” y muñón”, aplicándose primero a las protuberancias en general, y luego, a la articulación de la mano con el antebrazo, llamándosela así porque es un bulto que une los huesos cúbito y radio, al hueso carpo, y le otorga movilidad a la mano. En el siglo XV, pasó a designar, además, un juguete, que representa una figura humana, de diversas edades, pero generalmente bebés, niños o adolescentes; con el que juegan los niños. Algunas muñecas son de colección, y también es un pasatiempo de adultos, conseguirlas como adornos de exposición.

Las muñecas en este último sentido, de juguete o colección, se confeccionan con diversos materiales. Las primeras fueron las de trapo y madera, estas últimas características de la civilización egipcia; luego aparecieron las de porcelana en Alemania, y más tarde las de plástico, duro y blando. Las muñecas articuladas ya existieron en las civilizaciones griega y romana.

Si bien en sus inicios tuvieron una finalidad mágica o religiosa, pronto fueron usadas con fines lúdicos. Es un juguete tradicionalmente femenino, con el que las pequeñas experimentan su futuro rol de madre en las sociedades patriarcales; donde la función principal de la mujer es el cuidado de la casa y los hijos. Así las cambian, las peinan, les hacen comiditas en cocinas de juguete, les sirven el té, las llevan de paseo, etcétera. Más recientemente aparecieron muñecas con cuerpos adolescentes, donde las niñas pueden identificarse con otros roles de la mujer moderna; ya que se acompañan de ciertos elementos complementarios de alguna profesión que desempeñan (la muñeca médica o dentista o maestra, o veterinaria, etcétera).

El dramaturgo noruego Henrik Johan Ibsen (1828-1926) escribió una obra de teatro llamada “Casa de muñecas” perteneciente al género dramático. Si bien no fue la intención declarada de su autor, esta obra es pionera del feminismo.