Concepto de saprófito

Saprófito es una palabra de origen griego, de donde “saprós” equivale a podrido, y “fitos” significa planta. Son saprófitas las plantas heterótrofas (no son capaces de producir su alimentación como el resto de las plantas que son autótrofas y efectúan el proceso de fotosíntesis) y que por ello viven a expensas de materias orgánicas descompuestas u organismos muertos, de los que obtienen energía. Encontramos entre los saprófitos, a levaduras, bacterias y mohos. Entre los hongos se deben excluir los que son capaces de realizar la síntesis por luz o reacciones químicas. Los saprófitos incorporan las sustancias a través de su pared celular, ingresándolas por absorción osmótica.

Se diferencian de otros organismos heterótrofos, que son los parásitos, pues éstos tienen dependencia con respecto al metabolismo de un huésped vivo, al que se unen en su metabolismo.

También se usa esta palabra en las ciencias médicas, para referirse a aquellos microbios que habitualmente viven en el tubo digestivo y que usan para su nutrición las materias fecales.

La existencia de flora saprófita en el intestino, no permite que se le cause daño a ese órgano, por parte de otros microorganismos patógenos, allí existentes, pues a los últimos, no les queda lugar para apropiarse de los nutrientes que ya son usados por la flora saprófita, que funciona en este caso protegiendo al organismo. También hay flora saprófita en la piel, la boca, la nariz, la garganta y la vagina. Las de la piel, como la "Staphylococcus epidermidis", protegen contra el cáncer cutáneo. Los antibióticos pueden destruir la flora saprófita.

La salmonella y la escherichia coli, no son bacterias saprófitas, sino patógenas. La salmonella puede ingresar al organismo a través del agua contaminada o al ingerir carnes de pollo, pavo, vaca o cerdo, frutas huevos, etcétera. La escherichia coli, al comer vegetales o carne cruda.

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