Concepto de ateneo

La palabra ateneo, procede del griego Αθήναιον, referido al templo de la diosa Palas Atenea, ubicado en Atenas. El latín lo tomó como “athenaeum” y de allí llegó al español. Palas Atenea, era la diosa griega de la sabiduría y de las ciencias, además de serlo de la guerra y de la justicia. En Roma, tomó el nombre de Minerva. En el templo de Atenea, acostumbraban reunirse, en la época clásica, los hombres más influyentes de la cultura, como filósofos y poetas, para compartir sus producciones e ideas.

Debido a esos antecedentes, en la actualidad, se denominan ateneos a las asociaciones culturales, y el local donde se reúnen, que fomentan el estudio y difusión de las artes y las ciencias o cualquier reunión que se hace con esos fines. Por ejemplo: “En mi barrio hay un prestigioso ateneo, con miembros muy selectos que se reúnen semanalmente para divulgar temas científicos y literarios” o “Se va a hacer un ateneo el próximo año entre los alumnos de la universidad, para dar a conocer sus obras en los diferentes campos del saber”.

Por representar a la diosa del saber, Ateneo, ha sido elegido como nombre por muchos centros comerciales, que se dedican a la venta de libros. Gran prestigio, posee el local más importante (pues tiene varios en el país) de la librería argentina, “Ateneo Gran Splendid”, erigida en el lugar que ocupaba el teatro Grand Splendid, inaugurado en 1919, conservando su arquitectura, con hermosas cúpulas pintadas al óleo, telón de terciopelo que da paso al escenario, donde funciona un bar; palcos, que son usados para salas de lectura; y vistosos balcones, y que se puede visitar en Buenos Aires, en el barrio céntrico de Recoleta.

En Literatura, Ateneo el Mecánico, es como se conoce al escritor griego, que vivió en el siglo II antes de nuestra era, autor de la obra “Sobre las máquinas” referida a las máquinas bélicas, pues era conocedor del tema, ya que también era ingeniero.

Otro griego, llamado Ateneo, fue el gramático, Ateneo de Náucratis, que vivió en las postrimerías del siglo II y comienzos del siglo III. Su obra “Deipnosofistas” o “El banquete de los eruditos”, nos ha llegado casi en su totalidad, reunida en quince tomos (tal vez originalmente eran muchos más, supuestamente treinta) y permite conocer a través de diálogos, entre varios invitados al banquete, algunos de ellos, el prestigio de Galeno, la vida cotidiana y cultural de ese tiempo histórico.

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