Concepto de taínos

Los taínos, palabra cuyo significado es, “bueno”, fueron un grupo étnico perteneciente a los arahuacos, que habitaban hasta la llegada de los españoles, la zona de Cuba, Haití, Puerto Rico y República Dominicana, conocida como Antillas Mayores. También poblaban la región norte de las Antillas Menores y las Bahamas. Llegaron allí desde la desembocadura del Orinoco y mantenían disputas con las tribus caribes, que residían en las Antillas Menores, quienes los estaban desplazando a la llegada de los europeos, hacia la actual América del Sur.

Sus jefes o caciques, polígamos, que dominaban una cierta extensión territorial, ubicada en claros selváticos, y residían en una vivienda más amplia y rectangular que los bohíos circulares donde habitaban el resto de los taínos, eran objeto de honores y recibían tributos de otros caciques de menor rango, ejerciendo un poder teocrático y hereditario, sobre una sociedad jerarquizada, que distinguía entre los Nitaínos, integrada esta clase por los nobles, los guerreros y los artesanos, y los Naborias, clase conformada por campesinos y siervos.

La zona de su residencia es tropical, por lo cual su atuendo era muy reducido. Las mujeres solteras no usaban prendas de vestir, los hombres un simple taparrabos, y las mujeres casadas, se cubrían con naguas, especie de delantal fabricado con hojas, paja o algodón. Usaban tatuajes y pinturas corporales.

Eran politeístas y creían en espíritus, diferenciando los de los vivos de los de los muertos. Su dios principal era YaYa, el espíritu máximo y creador de todo lo existente.

Hablaban la lengua taína, hoy desaparecida, aunque en el español algunas palabras reconocen su origen en dicha lengua, como hamaca, guayaba o piragua.

Tuvieron el triste privilegio de ser los primeros en ser conquistados por los españoles, los que fueron recibidos en un principio como dioses por los taínos, luego los usurpadores los repelieron cuando intentaron rebelarse. Tomaron a las taínas como sus mujeres, ya que en sus barcos solo venían hombres, lo que provocó un gran mestizaje. También los taínos debieron sufrir la explotación laboral y contraer enfermedades por contagio, tan graves como la viruela, que diezmo la población taína de la que solo queda su recuerdo o algún vestigio de su sangre en su lejana descendencia.