Concepto de tolerancia

Etimología y significado

Etimológicamente proviene del término latino “tolerare” que significa soportar. Cuando decimos estos cimientos no toleran el peso de la pared, significa que no la soportarán, y la estructura se derrumbará. La expresión “no tolero a este chico”, quiere decir que no lo soporta, y que no es capaz de cuidarlo sin riesgo para su salud física o mental. La tolerancia, en medicina, supone que el organismo es capaz de resistir algún alimento o medicamento, sin producir desequilibrios orgánicos.

Usamos muchas veces usamos la palabra tolerancia en sentido positivo, para designar que sí se puede soportar o resistir ciertas cosas, como opiniones diferentes de cuestiones generales (tolerancia ideológica) o religiosas (tolerancia religiosa) o políticas.

Pero también puede ser negativa: "De tanto tolerar el mal carácter de mi jefe, me enfermé de los nervios" o "No voy a tolerar más humillaciones por parte de mi esposo, y pediré el divorcio, antes que destruiya mi vida".

La tolerancia como valor

La tolerancia es un valor fundamental en el mundo democrático, que significa aceptar al otro como igual, a pesar de sus diferencias, y viendo en ellas algo positivo para crecer y enriquecerse. No significa indiferencia (dejarlo hablar o actuar pero apartarlo de nuestro camino) sino interactuar, intercambiar ideas, con respeto y estima.

La tolerancia como valor nos compromete a escuchar, y valorar los pensamientos ajenos aunque no coincidan con los nuestros, pero no implica el respeto por opiniones o hechos delictivos o inmorales. Si bien los valores pueden diferir de una a otra cultura, existen algunos valores universales cuya transgresión no puede ser tolerada, como por ejemplo el respeto a la vida o a la libertad.

Ejemplos: "Tengo tolerancia cero con los irrespetuosos y corruptos", "la tolerancia me permite convivir con personas de ideas diferentes, creciendo en la diversidad" o "Debes ser más tolerante con tu hijo, es apenas un niño y puede equivocarse".

El Edicto de Tolerancia

El edicto de Tolerancia, promulgado en Nicomedia, por el emperador Galerio, en el año 311 puso fin a las persecuciones contra los cristianos. Hasta ese momento los cristianos eran perseguidos y sus creencias no toleradas, especialmente por el emperador Diocleciano, y también por el propio Galerio. Galerio habría dictado el edicto porque padecía una grave enfermedad, que suponía, habría sido causada, por su descreimiento en el Dios cristiano. En este edicto, se les permitió a los cristiano reconstruir sus iglesias, reunirse y profesar su culto.