Concepto de verborragia

La palabra verborragia, de reciente uso en nuestro idioma, se originó de la unión del término latino “verbum” que significa “palabra” y el griego “rragia” sufijo que tomó el latín como “rrhoea” en el sentido de afluencia o derrame.

La verborragia es la acción de hablar en exceso, hacer emanar las palabras de la boca en forma ilimitada durante un tiempo prolongado y sin que sea necesario. Las personas verborrágicas resultan ser fastidiosas y cansadoras, y la gente tiende a evitarlas.

Necesitan, tal vez por ser inseguras y ansiosas, cobrar protagonismo y creen que manteniendo una conversación fluida y constante lo lograrán, pero su efecto es justamente el opuesto, ya que al rato las personas se alejan o no las escuchan más y quedan hablando solas, perdiendo a su interlocutor o su audiencia que se retiró o dejó de oír el monólogo que deseaban practicar, sin aceptar ninguna acotación, opinión o intervención de los otros.

Los verborrágicos sufren de incontinencia verbal, por lo cual nada queda fuera de los temas que exponen con detalle y minuciosidad, a veces encadenando las cuestiones afines; y en otras, saltando de un asunto a otro sin solución de continuidad. En ocasiones, en la catarata de palabras pueden poner en peligro su propia imagen o la de los demás, ser ofensivos o revelar secretos, ya que es tanta su necesidad de hablar y la rapidez en que lo hacen que no se toman el tiempo necesario para pensar lo que están diciendo. Podríamos decir, que en este caso “lo que abunda sí daña”.

Se muestran extrovertidos, simpáticos, sociables, divertidos, todo lo contrario a las personalidades tímidas y retraídas, que se abstienen de hablar, y prefieren escuchar a los demás o encerrarse en su propio mundo.

La verborragia no es una enfermedad en sí misma, pero puede ser un síntoma de ciertos trastornos, como ocurre en la bipolaridad en su etapa maniaca.