Concepto de prosa

Etimología y significado

La palabra prosa llegó a nuestro idioma, tomada de igual término latino, integrado a su vez, por "pro" que es un prefijo que se refiere a que algo va hacia adelante, y "vorsus" que puede traducirse como "voz".

La expresión latina de la que se extrajo el sustantivo prosa, es "prosa oratio" y estaba referido a un discurso que se exponía de modo lineal.

Una prosa, es la forma natural que posee la expresión oral o escrita de manifestarse, sin sujeción a medidas o cadencias.

Orígenes

Es en la Jonia del siglo VI antes de la era cristiana, donde encontramos los albores de la prosa, pero su apogeo lo tuvo en Atenas, en los dos siglos siguientes, donde se destacaron Heródoto, Trucídides y jenofonte.

Diferencias entre prosas y versos

Cuando escribimos un texto expositivo, como un discurso, una descripción, un retrato, una obra de teatro, en general, no nos ajustamos a exigencias de escribir en versos. Es la forma en que naturalmente nos expresamos por escrito, u oralmente, para comunicarnos, sin ajustarnos a formas determinadas.

Las prosas poéticas coinciden con los poemas en sus elementos: Ambas poseen un tema lírico encarnado en un hablante que toma una actitud también de tipo lírica, expresando sentimientos, o vivencias, o sea que se resalta en ellas, la subjetividad por sobre lo real, pero la prosa no se sujeta a versos ni a métrica. Cuando hablamos de lírica nos referimos a lo apto para ser recitado acompañado por el instrumento musical llamado lira, tal como lo concebían los griegos. Julio Cortázar o Rubén Darío (prosas profanas de 1896) han usado esta forma de expresión, para llegar al alma de sus lectores, pero escribiendo de corrido y no en forma versificada. Por los cambios que ha tenido la poesía, adoptándose los versos libres y menos sujetos a las medidas, se desdibuja en cierta manera la diferencia entre prosa y poesía, salvo la versificación.

El “Martín Fierro”, o “Tabaré”, por ejemplo, son textos escritos en versos, “El Quijote de la Mancha” o “Don Segundo sombra” están escritos en prosa.

En el siglo XIII, Alfonso X, el Sabio sentó las bases que originaron la prosa castellana, que usó la prosa para la redacción de documentos, anales y crónicas, en lengua vulgar castellana.

El romanticismo español de los siglos XVIII y XIX tuvo entre sus manifestaciones a la prosa costumbrista, donde los españoles narraban sus vivencias cotidianas, y autores extranjeros se trasladaran a España para escribir sobre ese país.