Concepto de balasto

La palabra balasto, procede del término inglés “ballast” en el sentido de lastre (piedras o lajas quebradas) ya que el balasto son fragmentos granulares, que se obtienen al triturar rocas sanas (granitos, basaltos y cuarcitas) quedando de un tamaño que oscila entre los tres y seis centímetros, usados desde antaño, para la construcción.

El balasto o también llamado, balastro, es empleado para la pavimentación, para la construcción de vías ferroviarias, donde circulan trenes de marcha lenta; ya que si los convoyes son rápidos, es preferible que la estructura sea rígida, de hormigón y acero (vía en placa) ya que de ser de balasto, podría desgranarse y dañar la máquina, al salir los trozos despedidos, en lo que se conoce como “vuelo de balasto”.

El balasto, en los ferrocarriles, al extenderse en forma de capa pedregosa y elástica, y permitir sobre él, colocar y ajustar las traviesas, que mantienen constantes el ancho de las vías; brinda estabilidad, amortigua golpes, reduce el ruido del paso del tren, impide el crecimiento de pastizales, distribuye presiones y cargas, facilita la alineación de la vía y que drenen las aguas de lluvia, impidiendo, fundamentalmente que la plataforma se hunda. Sin embargo, con el tiempo, el balasto se contamina y se necesita realizar un trabajo de mantenimiento con máquinas desguarnecedoras de balasto.

Otro uso de los balastos es en electricidad. Los balastos son equipos, capaces de otorgar a las lámparas (fluorescentes o de haluro metálico) la corriente y la tensión, adecuadas, para que funcionen correctamente.

Tradicionalmente, se han usado los balastos magnéticos, que cuentan con láminas de acero, que están rodeadas por bobinas, hechas de aluminio o cobre esmaltado. Algunos cuentan de un capacitor, que permite un uso más eficaz de la energía y corrige la potencia. Por otro lado, están los balastos electrónicos, que se integran con elementos en estado sólido y permiten el encendido y la regulación de lámparas fluorescentes en altas frecuencias, por lo general, mayores a 20 kHz. Su función es también, que la corriente se mantenga limitada y estable, sin parpadeos; pero su arranque es más veloz, al estar dotados de un sistema de semiconductores; son también más silenciosos, no irradian calor al ambiente, y, por lo general ya vienen incorporados a la lámpara fluorescente.

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