Concepto de densitometría

La densitometría ósea es un estudio simple, indoloro y no invasivo, que no requiere preparación previa, que se usa para hacer el diagnóstico de osteopenia u osteoporosis, y controlar su evolución, en su caso, ya que este test mide la densidad mineral ósea, focalizándose especialmente en la región lumbar de la columna vertebral, y en la cadera. Las mujeres embarazadas deben comunicarlo antes de someterse al estudio, pues la radiación, aunque mínima, puede afectar al feto.

Para hacer el estudio se utiliza un aparato, que posee un brazo, que porta un tubo, que contiene una pastilla de Gadolinio 132, que es un isótopo radiactivo. Con este brazo se hace un recorrido por las zonas del cuerpo que se desean evaluar, debiendo permanecer el paciente acostado y quieto, permitiendo que un detector de radiación, ubicado en la base del instrumento, capte los datos a analizar.

El mineral que compone fundamentalmente el tejido óseo, es el calcio, que le proporciona dureza y resistencia, con lo cual, tener una densidad mineral ósea por debajo de los rangos normales, puede elevar el riesgo de fracturas, incluso, no traumáticas.

Se toma para evaluar la densidad mineral ósea del paciente, un parámetro con un valor promedio de acuerdo al sexo y a la edad. El umbral por debajo del cual se considera que el paciente presenta osteoporosis, y, por ende, riesgo de fractura, es de 0,97 g/cm².

La variación del promedio de la densidad mineral ósea se expresa en scores, siendo las medidas T-score (se compara la densidad mineral promedio de ese paciente, con una persona sana de su mismo sexo y etnia de 30 años) y Z-score (la comparación es con personas de igual edad, sexo y etnia). Un T-score de -2,5 o menos, indica que hay osteoporosis. Esta medida de T-score, es la usada en pacientes de más de 50 años.

Conocer la densidad mineral ósea, permite evaluar la necesidad de realizar un tratamiento, para minimizar los riesgos.

Si bien es un estudio que se realiza en general a mujeres post menopáusicas, también, aunque en menor medida, se lo realiza en niños, y en hombres con riesgo de pérdida ósea, por ejemplo, por sufrir de enfermedad renal o hepática crónica o artritis reumatoidea.