Concepto de retrete

La palabra retrete procede originariamente del catalán “retret” y a su vez del latín “rectractum” y designaba un lugar que quedaba alejado o retirado.

Sin embargo, en la actualidad los retretes también llamados letrinas, excusados o inodoros, se instalan en los cuartos de baño, con el fin de lograr que se depositen allí los excrementos humanos, los que haciendo correr el agua, que se descarga con bastante fuerza por medio de un dispositivo, a través de un desagüe acodado, y pasando luego por una red de cañerías, llegan hasta un lugar destinado a su saneamiento. Constan de un asiento, que generalmente está fijado al piso, aunque puede estar suspendido. Los primeros eran un agujero en el suelo, con lugares para apoyar los pies (retretes turcos). Los actuales retretes con asiento, están siendo criticados, pues el ser humano, naturalmente, defería defecar de cuclillas.

Los retretes son indispensables en la lucha contra las enfermedades, pues en los excrementos se alojan innumerables bacterias, que deben ser erradicadas. Aunque esto no se logra totalmente, se disminuye con el uso de retretes, el impacto ambiental negativo. Se han diseñado por ello, retretes ecológicos secos, que separan los elementos líquidos de los secos, evitando el agua como mecanismo de arrastre, y usando en muchos casos el contenido para fertilización. Sin embargo, aun el 37 % de la población del mundo, no cuenta con un saneamiento adecuado.

Los primeros retretes eran bastante sucios y malolientes, y se colocaban en lugares retirados y aislados, de allí su nombre. Se fabrican en materiales impermeables, generalmente de porcelana. Los modernos retretes con cierre hidráulico, fueron inventados en 1775 por el mecánico y relojero escocés Alexander Cumming. Esto permitió que no se sientan los olores y se conecte con el alcantarillado, y así comenzó a llamárselos inodoros (sin olor) pues evitan los olores nauseabundos.