Concepto de comerciante

La actividad comercial implica la compra y venta, o permuta de mercaderías. Sin embargo, no toda persona que realiza esta actividad es un comerciante jurídicamente hablando. El Código de Comercio argentino nos da un concepto de comerciante que no difiere demasiado de la del resto de los países, diciéndonos que es comerciante quien realiza por cuenta propia actos de comercio, o sea actos jurídicos lícitos para constituir , transferir modificar o extinguir obligaciones comerciales, haciendo de ello su profesión habitual, y por cuenta propia.

Entonces, primero se necesita poseer capacidad. No pueden ser comerciantes los menores de edad, ni los dementes ni los inhabilitados, etcétera. Tiene que ser la actividad realizada habitualmente. Comprar y vender una sola vez no da la calidad de comerciante aún cuando se les apliquen para ese caso las normas mercantiles, y en caso de litigio intervengan los tribunales comerciales. Deben los actos comerciales ser realizados por cuenta propia: no son comerciantes los empleados de un negocio, ni aún sus dependientes jerarquizados, como los gerentes.

Dentro de los comerciantes cabe distinguir entre minoristas, que son que los que venden por metros o litros en las cosa medibles, y en las que se pesan, por menos de 10 kg. En las que se cuentan, lo hacen por bultos sueltos. Los mayoristas son los que venden por encima de esas cantidades.

El Código de Comercio español, brinda un concepto similar requiriendo también la habitualidad y la capacidad para ejercer el comercio, añadiendo, a las compañías mercantiles e industriales, que también son consideradas comerciantes para el derecho argentino. O sea que son comerciantes tanto la persona física individual como las sociedades comerciales. El fin de lucro y el riesgo son dos características típicas de la actividad de quienes ejercen el comercio.

Todo comerciante debe estar inscripto y llevar libros especiales para su actividad.