Concepto de libre comercio

La libertad de ejercer el comercio significa la posibilidad de no tener restricciones (salvo las impuestas por la equidad y el derecho de terceros) para ejercer la actividad de comprar y vender, lo que trae aparejado el fin de lucro. Para ser comerciante, se debe intercambiar mercancías por un precio, con habitualidad, lo que puede hacerse tanto en el mercado interno como en el externo, siendo en este último ámbito donde se manifiesta la existencia o no, de libre comercio, aunque también puede haber restricciones o libertad en el mercado interno.

Un ejemplo de falta de libertad de comercio en el mercado interno, fueron los gremios medievales que imponían horarios estrictos de labor o precios fijos a las mercaderías, evitando la competencia. En el sistema de libre comercio, expresión del liberalismo nacido en el siglo XVIII, los precios se fijan libremente por la oferta y la demanda sin intervencionismo estatal.

En el comercio exterior, significa no imponer barreras a la importación y exportación de productos, sobre todo mediante el pago de derechos aduaneros. La creación de bloques económicos regionales como la Comunidad Económica Europea o el MERCOSUR permite la circulación de mercancías por el territorio de los países que los integran, siendo expresión de libre comercio entre las partes.

Una de las causas que impulsó el ansia de independencia de los países americanos durante el siglo XIX, fue la falta de libertad comercial impuesta por España a sus colonias (lo mismo hizo Portugal) que no les permitía comerciar más que con la Metrópoli. Esto en un sistema llamado monopolio comercial con puerto único. Dicha restricción obligó a los comerciantes americanos a iniciar un comercio ilegal (contrabando) con otras potencias, sobre todo Inglaterra, que le ofrecía mejores condiciones de intercambio. España, para evitar el contrabando intentó flexibilizar el comercio, permitiendo que cualquier barco español autorizado, pudiera comerciar con América. En 1778 se sancionó el Reglamento de Libre Comercio, que en realidad seguía impidiendo que se comerciara con otros países distintos de España, y sólo se limitó a abrir otros puertos, eliminando el régimen de puerto único, pero condicionando a los barcos americanos, areribar solo a puertos españoles.

El libre comercio es opuesto al proteccionismo, donde existe control estatal para proteger a consumidores, por ejemplo, estableciendo precios máximos en el mercado local, o a las industrias nacionales, imponiendo aranceles a la importación. Actualmente, el neoliberalismo econñomico es la doctrina que defiende el libre comercio, mientras que los estados proteccionistas y benefactores tienden a limitarlo.