Concepto de fresco

Fresco puede referirse a una temperatura agradable que sin llegar a ser fría, tiende a esa sensación, variable entre uno 15 y unos 18 º C. Por ejemplo: “Hoy el día está fresco, así que llevaré un abrigo liviano”. Puede también aludir a aquello que no deja pasar el calor o no lo transmite: “En mi casa no da mucho el sol, así que los ambientes se mantienen frescos” o “Esta tela fresca, es ideal para los días veraniegos”.

Fresco se aplica, además, a algo que es reciente: “Tengo noticias frescas para darte” o “Come este plato que está fresco, lo elaboré recién”.

Los alimentos que no han sufrido un proceso de congelación u otro tipo de conservación se denominan frescos: “Prefiero comprar verduras frescas antes que congeladas”. Se denomina queso fresco, blanco o cuajada a un queso blando que sin haber pasado por un proceso de maduración o de refinado, retiene mucha porción de suero, por lo que contiene entre un 60 y un 80 % de agua, siendo de alta humedad, y difícil de conservar sin refrigeración.

“Estar fresco” es una expresión que se usa para designar un estado de salud satisfactorio, que no denota cansancio, sino que se está en estado de alerta y prestando atención, aunque también puede emplearse como sinónimo de desvergonzado: “El muy fresco, se paró ante mí y me mintió sin inmutarse”.

Etimología

Según la Rae la palabra fresco procede del germánico *frĭsk, en el sentido de “nuevo” o “ágil”.

En pintura

Se conoce como pintura al fresco o mural, a aquella donde la pared o el techo primero se cubren con varias capas de cal, La primera es la más gruesa, conocida como arricio, hecha con agua, cal apagada y arena de río. La segunda capa de menor espesor, se conoce como intonaco, y está hecha con agua, polvo de mármol y cal apagada. Cuando todavía esta última capa está húmeda o fresca, se pinta rápidamente, de allí su nombre. El motivo de su gran valor, es que de este modo, al estar todavía húmeda la cal, los pigmentos de la pintura logran una integración química que le confiere mayor adhesión y duración, aunque no admite repintes.

El conocimiento de esta técnica pictórica es muy antigua, habiéndola usado egipcios y cretenses desde alrededor del siglo XV a. C. En las primeras fases del arte hindú se han encontrado frescos en algunas grutas, llegando a su apogeo en el período grupta (entre los siglos IV y VI), representados en las cuevas de Ajanta, que son una galería de frescos, que se encuentra cerca de la localidad de Aurangabad, formado por 29 cuevas excavadas en la roca volcánica de Ajintha. Decae esta técnica, en los frescos brahamánicos.

En la antigua Roma, la pintura al fresco de tipo decorativa, fue más conocida que la griega por los descubrimientos hechos en Pompeya, donde los frescos embellecían las fachadas de edificios públicos y viviendas privadas y muchos de ellos lograron ser restaurados, como el fresco del jardín de la Casa de los Ceii, que muestra paisajes y escenas de cacería. Estaban cubiertos por una capa de cera, que servía para realzar el color.

Entre los grandes pintores de fresco del Renacimiento y posteriores, podemos citar al artista italiano, Miguel Ángel Buonarroti (1475-1564) quien recibió en el año 1508, el encargo del papa Julio II de decorar la Capilla Sixtina, lo que hizo con un fresco extraordinario con imágenes del Antiguo Testamento y la esperanza en la llegada del Mesías,  y al pintor español Francisco de Goya (1746-1828) que pintó entre otros trabajos, la cúpula de la ermita de la iglesia de San Antonio de la Florida en Madrid en 1798, donde eternizó el milagro de San Antonio de Padua, la Santísima Trinidad y su adoración, ángeles, y el propio pueblo madrileño, con muchos mendigos.

Citar este artículo

Fingermann, H. (23 de febrero de 2024). Concepto de fresco. Deconceptos.com. https://deconceptos.com/ciencias-naturales/fresco

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