Concepto de inteligencia

Etimología

La palabra inteligencia procede del latín "intelligentia", vocablo integrado por el prefijo "inter" que se traduce como "entre", el verbo "legere" en el sentido de "leer", y los sufijos: "nt", de agente e "ia", de cualidad.

Evolución del concepto

En el pasado, el término inteligencia se asociaba a la capacidad intelectual, medible por distintos instrumentos, como tests estandarizados. Era cuantificable y genéticamente prefijada, considerándose inteligentes las personas que tenían ciertas habilidades específicas, y dejando afuera a muchas, que tenían otro tipo de aptitudes no medibles.

Actualmente el concepto de inteligencia remite a la aptitud para percibir, tratar, o resolver situaciones conflictivas o complejas, adaptarse a situaciones nuevas, y al ambiente en que se desarrolla su existencia. Esta definición coincide con el origen latino del vocablo, cuya traducción es “saber elegir”.

Howard Gardner propuso en 1983, la teoría de las inteligencias múltiples, estableciendo que cada persona usa una particular manera de pensar, teniendo más potencialidad en algunas áreas, y menos en otras. Así hay personas con inteligencia práctica, otras con inteligencia teórica y otros con inteligencia técnica. Distingue ocho categorías de inteligencia: la lingüístico-verbal, la musical, la lógico-matemática, la corporal, la espacial, la naturalista, la interpersonal y la intrapersonal. Para que una persona pueda ser reputada inteligente debe darse una evolución observable de su talento. Gardner considera a la inteligencia no como algo estático, predeterminado al nacer, sino como una capacidad a desarrollar, sin negar la predisposición genética. Los modos en que esas habilidades se desarrollan tienen que ver con el entorno familiar y social, las experiencias vividas, la educación, etcétera. Este concepto es mucho más abarcativo, ya que un músico, un poeta o un gimnasta destacados, podrían, con test estandarizados, ser calificados de poco inteligentes.

En 1995, el psicólogo estadounidense Daniel Goleman en su libro “Inteligencia emocional” la definió como la habilidad para reconocer los propios sentimientos y los ajenos (empatía) y la habilidad para poder manejarlos, en vistas al propio desarrollo individual y social.

La inteligencia artificial

Un nuevo aspecto de la inteligencia, es el de la inteligencia artificial, donde ya no es una cualidad propia del ser humano, sino la reproducción artificial de la inteligencia humana, por ejemplo, a través de ordenadores. Por supuesto en este caso la inteligencia opera a través de un programa, ya que la máquina no puede pensar por sí misma, sino que utiliza la inteligencia del programador. La inteligencia artificial es un campo actualmente en pleno desarrollo, y se está intentando que posea la inteligencia más difícil de replicar, que es la emocional, en el ámbito de la robótica.