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involución

La etimología de la palabra involución la encontramos en el latín “involutionis”, vocablo compuesto por el prefijo “in” que alude a algo interior, y por “volvere” en el sentido de “dar vueltas”. Se refiere entonces a los giros o vueltas que desembocan hacia el interior del objeto o sujeto, no permitiendo su expansión, sino su

recóndito

Recóndito es un adjetivo que procede etimológicamente del latín “reconditus”, integrado por el prefijo “re” que en este caso denota intensidad, más el verbo “condere” que puede traducirse como esconder u ocultar. Algo recóndito está muy oculto u escondido y puede ser algo material: “En un paraje recóndito de África viví una experiencia maravillosa” o

singular

El origen de la palabra singular lo hallamos en el latín “singularis” en el sentido de algo único, diferente de cualquier otro. Puede estar referido a algo extraño, raro y asombroso, por ejemplo: “Estamos viviendo un momento singular en nuestras vidas, este triunfo electoral lo esperábamos de hace un siglo”, “Esta pintura es singular, nadie

preliminar

La palabra preliminar se formó de la unión de dos vocablos latinos: el prefijo “prae” que indica “adelante” y “liminaris” que indica una entrada o umbral. Lo preliminar es por ende, lo que antecede a algo, sea una acción, un texto, un evento, una idea, etcétera. Ejemplos: “Estoy en la etapa preliminar de la redacción

súbito

La palabra súbito hace referencia a algo que ocurre de modo repentino, sin aviso previo, causando sorpresa. Procede en su etimología del latín “subitus”, participio del verbo “subere” en el sentido de subir. Lo súbito emerge de improviso, presentándose de forma impensada, pudiendo hacer referencia a varios hechos o situaciones, por ejemplo: “El león apareció

esporádico

La palabra esporádico procede del griego “σποραδικος” que puede leerse como “sporadikos” de donde pasó al latín medieval como “sporadicis”, designando a todo aquello que es disperso, que no tiene continuidad o regularidad. Los episodios o sucesos esporádicos, son hechos aislados o discontinuos, lo que puede ser positivo si se trata de algo malo; o

huella

La palabra huella se derivó del latín “fullare” verbo que designa la acción de pisar, dejando una marca por donde se transita. Las huellas son, entonces, marcas que quedan luego del tránsito de animales, personas o vehículos por algún lugar, especialmente si es de tierra. Sobre superficies duras, que no se hunden, quedan huellas o

inscripción

El origen etimológico de “inscripción” lo hallamos en el latín “inscriptio”. Se trata de un vocablo integrado por el prefijo que indica que algo es interno, “in” y el verbo “scribere” en el sentido de “escribir”. Cuando hablamos de inscripción, hacemos referencia a la inclusión de un dato, un nombre o un hecho en una

antítesis

Antítesis es una palabra de origen griego, procede de ἀντίθεσις, término integrado por el prefijo de oposición “anti” y el sustantivo “thesis” en el sentido de “conclusión razonada”. En la antítesis existe oposición por comparación entre dos cosas, seres o ideas: “El calor es la antítesis del frío”, “Dios es la antítesis del diablo” o

antonomasia

La palabra antonomasia nos llegó al español desde el latín “antonomasĭa” que a su vez tomó este término del griego “αντονομασια”, integrado por el prefijo “αντι” que indica que algo está en lugar de otra cosa, y por el sustantivo “ονυμα” que indica “nombre”. O sea que en sentido literal, antonomasia es nombrar a algo