Ciencias Sociales Archive

apetecible

El sufijo “ble” es formador de adjetivos, a partir de un verbo, que en este caso es apetecer, formado por los siguientes términos de origen latino: el prefijo “ad” que indica “hacia” y el verbo “petere” en el sentido de tratar de conseguir algo. Se dice que algo es apetecible cuando nos invita a desearlo,

ilusorio

La palabra ilusorio, del latín “illusorius” se compone de los siguientes términos latinos: el verbo “illudere” en el sentido de burlar o engañar, más el sufijo de efecto “orius”. Lo que puede calificarse de ilusorio es lo que carece de existencia real y solo vive en la imaginación, o sea, que no es más que

irrisorio

La palabra irrisorio etimológicamente nos remite al latín “irrisorius”, vocablo integrado por el prefijo de interioridad “in”, el sustantivo “risus” que se traduce como “risa” y el sufijo de pertenencia o relación, “orius”. Lo irrisorio, literalmente significa, relacionado con la risa, o con lo que la provoca. Sin embargo, su uso es más frecuente relacionándolo

irritación

La palabra irritación, es el resultado y también la acción de irritar, verbo regular de primera conjugación, cuya etimología nos remonta al latín “irritare”, tal vez derivado del adjetivo “inritus”, vocablo integrado por el prefijo de negación “in” y “ratus” en el sentido de “calculado” o “contado”. Irritación es una palabra que puede entenderse básicamente

titubeo

Titubeo es la acción y el efecto del verbo titubear, del latín “titubeare”, aplicado al lenguaje vacilante y dubitativo, que no muestra seguridad y firmeza, por ejemplo: “Hablaba con titubeos, con lo cual nadie creyó sus dichos”, “Mi amigo es muy inseguro, por eso le va mal en los exámenes orales, pues se expresa titubeando,

fulgor

La palabra fulgor se derivó de idéntico término latino, integrado por el verbo “fulgere”, que puede traducirse como “resplandecer” o “brillar”, más el sufijo de resultado “or”. Fulgor alude a que algo tiene un gran brillo y luminosidad, pudiéndose usar en sentido literal: “La luz con su fulgor me ha encandilado”, “El fulgor del Sol

vacante

La palabra vacante procede en su etimología de “vacantis”, vocablo latino, integrado por el verbo “vacare” que puede traducirse como “vaciar” y el sufijo formador de participios “nte”. Se aplica en general el calificativo de vacante a algún puesto o lugar que no está ocupado y a la espera de que sea llenado, por ejemplo:

diezmo

La palabra diezmo es un sustantivo, cuya etimología nos remonta al latín “decimus”, aludiendo al 10 % que cobraban los monarcas sobre las mercaderías que ingresaban en sus puertos, por mar, aunque también se cobraba el diezmo a los productos que entraban por tierra; también entre los antiguos romanos se cobraba diezmo por el uso

taínos

Los taínos, palabra cuyo significado es, “bueno”, fueron un grupo étnico perteneciente a los arahuacos, que habitaban hasta la llegada de los españoles, la zona de Cuba, Haití, Puerto Rico y República Dominicana, conocida como Antillas Mayores. También poblaban la región norte de las Antillas Menores y las Bahamas. Llegaron allí desde la desembocadura del

rufián

La palabra rufián procede etimológicamente del italiano “ruffiano”, derivado del latín “rufianus”, a su vez tomado de “rufus” que designaba al cabello rubio o rojizo, color que era habitual en las prostitutas de la antigüedad romana, que usaban pelucas o se teñían sus cabellos de ese tono; a las que por eso se las llamaba