Concepto de delito

Del latín “delinquere”, delito indica a quien se aparta del camino que corresponde. Toda conducta antijurídica contemplada y sancionada por las leyes, constituye un delito. Sin embargo debe diferenciarse el delito civil del delito penal, por lo menos en algunas legislaciones de Latinoamérica. El delito civil exige la presencia de dolo o intención, pues si el hecho dañoso se produce con culpa, recibe el nombre de cuasi delito. En el ámbito civil, todo delito o cuasi delito persigue la restitución de las cosas a la situación anterior al hecho que produjo el daño, no lleva aparejado el castigo al autor del hecho.

En el derecho penal para que una conducta pueda ser calificada como delito y estar sujeta a las penas establecidas por la legislación penal (multa, prisión, reclusión o inhabilitación) debe adecuarse la conducta del autor del hecho, estrictamente al tipo o figura delictiva descripta por la norma. Así el homicidio simple se configura cuando alguien mata a otro; el robo, cuando alguien ilegítimamente se apodera de una cosa mueble que sea ajena en forma total o parcial, con violencia física en las personas o fuerza en las cosas, etcétera. No se permite la analogía, o sea aplicar la norma a conductas parecidas, como sí puede hacerse en el ámbito civil.

Quien fue procesado en un juicio civil por su accionar delictivo, no excluye que pueda serlo en juicio penal y viceversa, pues son distintos los fines perseguidos. En el primero la imposición de una penalidad, en el segundo la reparación del perjuicio sufrido.

La conducta delictiva penalmente sancionada, puede configurarse por una acción como en el homicidio, o por una omisión como en el abandono de persona o en el incumplimiento de los deberes de asistencia familiar. La gravedad del delito, medida tomando en cuenta el bien jurídico contra el que se atentó (es mucho más grave atentar contra la vida de una persona que contra sus bienes) y el modo de cometerlo (por ejemplo con alevosía) dterminan la cuantía de la pena, la que puede atenuarse o agravarse, de acuerdo a determinadas circunstancias. En general, como todas las accines, las penales también prescriben salvo que se trate de delitos de lesa humanidad, o contra la humanidad en su conjunto, como el caso de los genocidios, que son imprescriptibles.

Quien resulta sospechoso de haber cometido un delito, debe contar con la garantía de tener un juicio justo, y una defensa letrada, provista con sus propios recursos, o por el Estado, y solo se lo considerará delincuente, cuando exista en su contra una sentencia judicial condenatoria.